Condiciones y época para la cría de agapornis (parte I)

 

Tras haber adquirido una pareja no deberemos iniciar la cría a menos que ambos pájaros se encuentren realmente en condiciones físicas para ello. La tentación de hacerlo aun cuando uno de los ejemplares no se halle en un estado físico perfecto debe resistirse, independientemente de nuestra impaciencia para comenzar lo antes posible. Si así no obramos, tal circunstancia se traducirá en unos polluelos de escaso vigor, con riesgo de que se produzca un bloqueo ovárico si el ejemplar que no se encuentra en perfectas condiciones es la hembra y pudiendo incluso provocar su muerte. Por tanto, nuestra impaciencia no viene compensada por el riesgo que con nuestra decisión corremos.

Otro extremo a tener en cuenta es que las parejas que se han criado en una pajarera han contado con un tiempo considerable para ejercitarse y que por tal motivo resultan preferibles a las que lo han hecho en una jaula, ya que son mucho más resistentes y merecen mayor confianza por lo que a la cría respecta, extremo éste del cual deberemos asegurarnos cuando adquiramos pájaros destinados a este fin.

La época normal de cría para los inseparables es desde la primavera hasta finales de verano. Sin embargo, debido a que duermen en sus cajas de nidificación, que deberán seguir instaladas durante todo el año, seguirán criando en invierno si se les permite hacerla y cabe que produzcan nidadas durante dicha época.

Estas nidadas, sin embargo, corren un riesgo mucho más elevado de morir de frío o de resfriarse, aparte el hecho de que generalmente son de constitución más débil debido a que consumen mucha más energía en mantener su cuerpo caliente que en desarrollarse. Teniendo en cuenta este aspecto, los inseparables deben instalarse en un espacio interno durante el invierno en las regiones frías y, al mismo tiempo, retirar las cajas de nidificación. De todos modos, tales medidas no impiden el que las parejas prolíficas intenten poner huevos e incubarlos, por lo que lo mejor como última solución cabe que sea el separarlas si bien instalándolas en jaulas contiguas de modo que puedan verse e incluso tocarse.

CAJAS DE NIDIFICACIÓN

La caja de nidificación habitual que se pone a disposición de los inseparables (salvo para los de rostro rojo) tiene forma rectangular con unas dimensiones externas aproximadas de 18 cm de ancho, 20 cm de profundidad y 25,5 cm de altura. Debe ser de construcción robusta, utilizando para ello madera que mida un grueso dada de la pajarera. La posición de por lo menos 1,25 cm pero mejor todavía si es de 2,5 cm, especialmente por lo que se refiere a la base, ya que no es un hecho infrecuente el que unos inseparables la hayan astillado hasta conseguir evadirse a través del agujero practicado. El riesgo de que esto ocurra puede ser eliminado recubriendo la base y haciéndolo extensivo a los laterales con una plancha de hierro o de aluminio. El techo de la caja de nidificación debe incluir una tapa con goznes para que resulte posible inspeccionar el interior sin correr el riesgo de que los polluelos puedan caer al exterior, circunstancia que puede darse si la caja se halla dotada de puertas laterales.

Si la caja de nidificación ha de estar instalada en la parte de la pajarera que se halla al aire libre, el tejado debe tener una ligera inclinación hacia atrás y contar con un reborde colgante en todo su perímetro para que el agua de lluvia se escurra hacia el suelo. A este mismo fin, el valerse de un trozo de fieltro impermeabilizado contribuirá a que la caja resulte todavía más protegida. De todos modos y si las circunstancias lo permiten es mejor instalar la caja de nidificación en la parte resguardada de la pajarera. La posición debe ser elevada, más o menos a la altura de la cabeza o un poco más e idealmente de modo que pueda ser inspeccionada desde la parte externa para no incomodar a los pájaros adultos.

La inspección debe llevarse a cabo mientras la pareja se halla ausente para comer, si ello es posible, especialmente tratándose de especies susceptibles de abandonar el nido. Siempre resulta mejor instalar dos cajas de nidificación por pareja ya que con ello les ofrecemos la posibilidad de elegir.

Tratándose de pájaros que viven en colonia asegurémonos de que todas las cajas se encuentran instaladas en puntos similares ya que, en caso contrario, se producirán peleas para conseguir aquellas que se hallan en puntos que los pájaros consideran más favorables.

Orificio de entrada

Aun cuando muchos criadores sitúan el orificio de entrada en la parte central del frontal de la caja de nidificación, probablemente es mejor hacerlo en un lateral y más bien hacia arriba ya que esto restringe la entrada de los rayos del sol, circunstancia que los pájaros prefieren. Aparte de ello, no deberemos practicar un orificio de tamaño excesivamente grande como ocurre algunas veces; de hecho, es mejor pecar por defecto, ya que esto proporciona a los inseparables algo en lo que ocuparse y, al mismo tiempo, contribuye a que se mantengan en óptimas condiciones físicas para la cría. Señalemos asimismo que inmediatamente debajo del orificio de entrada deberemos instalar una percha en la que los pájaros puedan posarse antes de penetrar en el interior.

Escalera interna

Si decidimos valernos de una caja de nidificación de tamaño mucho mayor que lo normal, entonces deberemos fijar pequeños listones de madera, ordenados como si fuesen una escalera, en la parte interna e inmediatamente debajo del orificio de entrada. Esto facilita la salida de los adultos y, posteriormente, de los polluelos. No utilicemos tela metálica como se sugiere algunas veces, ya que ha habido ocasiones en las que un polluelo o un adulto ha quedado atrapado al introducírsele las uñas en sus mallas.

    

Si construimos nosotros mismos la caja de nidificación resulta aconsejable el que nos valgamos de tornillos en lugar de clavos ya que ello nos permitirá desmontarla periódicamente para limpiarla a fondo y someterla en forma rápida a la acción de un soplete para eliminar toda clase de bacterias, ácaros o moho que pueda haberse desarrollado en las ranuras y grietas de la madera. A menudo resulta mejor descartar las cajas después de que los inseparables las han utilizado durante dos o tres épocas, lo cual naturalmente dependerá del daño que a las mismas puedan haber infligido.

Bibliografía: Agapornis (los inseparables)
cuidados, crianza, variedades
Kenny Le Breton
Ed. Hispano Europea S.A.

 

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