| La elección y la llegada Muchas personas, la mayoría, no crían ellas mismas al cachorro, sino que lo compran.
Antes de pensar en la educación del cachorro, independientemente de la raza y la talla, es importante encontrar un ejemplar que haya recibido el trato adecuado en el primer periodo de su vida. Indudablemente, el mejor lugar es un criadero reconocido por la RSCE y especializado en la raza que nos interesa. ELECCIÓN DEL CACHORRO IDÓNEO
En un buen criadero nos atenderá un experto de la raza. La elección no será difícil: nosotros le explicaremos el tipo de perro que queremos y las funciones que pretendemos encomendarle, y él nos aconsejará. En caso de negociar con un particular, deberemos comprobar que los cachorros hayan recibido los cuidados pertinentes.
LA REVISIÓN FÍSICA Las mucosas han de estar bien pigmentadas (negras); hasta los dos meses la pigmentación puede ser incompleta. No es preocupante la presencia de alguna manchita rosada en el cachorro de muy corta edad; sin embargo, si persiste pasados los dos meses, se convierte en un defecto. El cachorro no tiene la dentadura definitiva, sino la de leche, y por tanto no se puede adivinar si será completa. En cambio, se puede apreciar si el cierre, que puede cambiar según la raza, es correcto.
El interior de las orejas ha de estar limpio y no debe emanar olor alguno. El mal olor puede deberse a la presencia de ácaros.
La zona perianal debe verse limpia. las manchas amarillentas en el orificio anal indican que el perro ha tenido o tiene diarrea y, por tanto, problemas intestinales o parásitos. En casi todas las razas, a los dos meses, el cachorro ha de tener los testículos completamente descendidos en el escroto; no siempre se ven, pero se pueden notar mediante palpación. En algunas razas (por ejemplo, el huskv) los testículos descienden a los tres o, incluso, los cuatro meses. la falta de un testículo (monorquidia) o de ambos (criptorquidia) es un problema hereditario que excluye al perro de las exposiciones y de la reproducción; por consiguiente, ante esta circunstancia, exigiremos una garantía al criador que cubra estos problemas. Recordemos que, además de ser una tara hereditaria, es decir, que se transmite a la descendencia, puede causar problemas al propio perro. En efecto, el testículo retenido dentro del abdomen recibe un calor excesivo y puede degenerar en tumor, por lo que ha de ser extirpado quirúrgicamente.
El abdomen terso o hinchado puede ser síntoma de parásitos intestinales. Tengamos en cuenta, no obstante, que después de comer todos los cachorros tienen el vientre terso e hinchado. Si es este el caso, habrá que observarlo nuevamente pasadas unas horas. La piel del vientre es lisa y rosada, sin pústulas ni enrojecimientos. El pelo del cachorro es brillante y casi inodoro (exceptuando el olor normal «de litera». la presencia de una o dos pulgas no debe ser motivo de alarma, puesto que es prácticamente imposible eliminarlas todas de una camada, especialmente en un criadero. En cambio, una infestación de mayor entidad puede causar graves problemas de salud (anemia) y, en cualquier caso, es un claro indicio de mala gestión del criadero. EL EXAMEN DEL CARÁCTER
Bibliografía: "La educación del cachorro" |
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