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El adiestramiento elemental





EL JUEGO COMO ESCUELA DE VIDA

En estado natural el cachorro juega muchísimo, primero con los hermanos, luego con la madre y seguidamente también con los otros integrantes de la manada. Todo lo que necesita para vivir lo aprende a través del juego.

Durante las enseñanzas nos comportaremos como si fuéramos el padre o la madre del cachorro: nos divertiremos cuanto podamos y no nos preocuparemos si de vez en cuando se hace un poco de daño; lo más importante es saber imponer la autoridad en todo momento, sin olvidar que somos maestros y no «compañeros de clase» del cachorro. Nosotros decidiremos siempre cuándo se comienza y cuándo se acaba e interrumpiremos el juego, si hace falta en el momento más álgido, en el caso de que el cachorro no modere sus ardores. Siempre le haremos entender de manera clara y coherente lo que esperamos de él.

Evitaremos los errores siguientes:

- responder a sus invitaciones al juego (es decir, obedecer a sus órdenes). Si el perro nos trae la pelota o nos pide que juguemos con él con la mirada y los movimientos del cuerpo, antes le daremos una orden simple, y luego (como premio a su obediencia) lo haremos jugar;

- excusarnos y hablarle con voz de arrepentimiento si en un lance del juego, por ejemplo; lo pisamos; esta conducta deteriora el carácter del animal y le induce a la autoconmiseración cada vez que nota un ligero dolor.

EL ADIESTRAMIENTO ELEMENTAL

La llamada es un ejercicio fundamental que el cachorro debe aprender lo antes posible; de ahí que forme parte del adiestramiento elemental.

No se puede pasar a enseñarle otros ejercicios, como por ejemplo el «sentado» y el «tumbado» hasta que no responda correctamente a la llamada.

 

LA LLAMADA

Puesto que es indispensable que el perro obedezca siempre esta orden, los primeros ejercicios se realizarán con la correa larga (o de adiestramiento). El cachorro deberá conocer su propio nombre, cosa que se obtiene llamándolo, en casa y fuera de casa, cuando esté viniendo hacia nosotros. Una vez que el cachorro conoce su nombre, habrá que proceder del siguiente modo:

- buscar un lugar tranquilo (el jardín resulta idóneo);
- mantener la correa floja, sin ejercer tracción;
- llamar al cachorro con la orden completa ¡nombre ven! o ¡nombre-aquí!, en tono alegre y afectuoso, pero decidido.

Si el cachorro acude a la llamada, le prodigaremos elogios y caricias, le soltaremos la correa y le haremos jugar.





Si el cachorro no acude con rapidez, tiraremos suavemente de la correa hacia nosotros; tan pronto como llegue le premiaremos y le haremos jugar.

 

 SIN RECURRIR AL CASTIGO

El ejercicio de la llamada se repetirá de dos a cuatro veces al día. Responder a la llamada ha de ser siempre motivo de alegría para el cachorro. Nunca le castigaremos su tarda en obedecer, ya que el encuentro con el dueño ha de ser siempre gratificante. Si no obedece, se podrá dar un ligero tirón de la correa para atraer su atención, pero cuando llegue a nuestro lado deberá ser premiado y acariciado.

Una vez hayamos obtenido una respuesta impecable con la correa, podremos realizar el ejercicio sin correa, en lugares seguros, sin peligros ni distracciones.

¡SENTADO!

Estar sentado es una posición natural que el perro adopta de forma espontánea varias veces al día. Empezaremos diciéndole ¡sentado! cada vez que veamos que se dispone a sentarse; de este modo, el cachorro empezará a relacionar la orden con la posición.

Pasado un tiempo, iniciaremos el aprendizaje propiamente dicho: sujetamos al cachorro por el collar con una mano (o bien ponemos la mano debajo de la garganta para mantenerle la cabeza alta), a la vez que apoyamos la otra mano en la grupa y le damos la orden ¡sentado! Tan pronto como el cachorro haya adoptado la posición deseada, lo felicitaremos y lo premiaremos. Repetiremos el ejercicio de dos a cuatro veces al día, hasta que sea capaz de hacerla solo.

La mano que está en contacto con la grupa no tiene que presionar, sino simplemente acompañar. La presión originaría resistencia por parte del cachorro.

 

TUMBADO

Existen varias formas de enseñar al perro a que se eche cuando se le ordena. La más fácil, si se trata de un cachorro, consiste en sentado y cogerle las patas delanteras con las manos, extendiéndolas suavemente hacia delante.

Mientras lo colocamos en posición, le daremos la orden ¡tierra!

 

 

 

LA IMPORTANCIA DE LAS GRATIFICACIONES

Cuando haya concluido este ejercicio, aunque lo hayamos puesto nosotros mismos en posición, lo felicitaremos. El refuerzo positivo es siempre mucho más útil que cualquier constricción.






EL ADIESTRAMIENTO DEL PERRO DE EXPOSICIÓN

El futuro perro de exposición, como el west highland white terrier y el bulldog que aparecen en las fotografías de esta página, deberá acostumbrarse desde que es pequeño a "plantarse" (en el suelo o en mesa, según las dimensiones de la raza) y a dejar que le aseen. Empezar a trabajar con el cachorro es muy importante pues sirve para que en el futuro se deje manipular con naturalidad.

A diferencia de lo que ocurría hace no muchos años, hoy en día para ganar no es suficiente con que el perro tenga unas buenas cualidades físicas.

La presentación es un aspecto fundamental y actualmente muy profesionalizado, lo que significa que para probar suerte en las exposiciónes hay que entrenar al perro desde cachorro, un rato cada día, y aprender las técnicas de presentación.

Una posibilidad en absoluto desdeñable es tomar clases en un club canino en donde haya escuela de handling (conducción de perros).

 

 

 

 

 

 

Al contrario de lo que se cree, el cachorro puede bañarse antes de haber completado el ciclo de vacunaciones. No sólo no le hace daño alguno, sino que sirve para que se acostumbre desde muy pequeño a las operaciones de aseo.

Es muy importante secarlo bien antes de salir de casa, utilizando primeramente una toalla y luego el secador. Si el ruido le asusta, le hablaremos con un tono de voz tranquilizador, hasta que se familiarice con el aparato.

Los ejemplares de razas con orejas largas, como es el caso de este cavalier, deben habituarse a llevar collar. Para ello, deberemos ponérsela cuando son muy pequeños, por ejemplo, al servirles la comida, de modo que al estar pendientes de esta se olvidarán de que a llevan puesta.


Bibliografía: "La educación del cachorro"
(Valeria Rossi)
Ed. de Vecchi

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