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HISTORIAS, ANÉCDOTAS, RELATOS, AVENTURAS CON MI MASCOTA

En esta sección podrás encontrar historias, cuentos, anécdotas, dedicatorias y todo tipo de aventuras o relatos enviadas por personas que aman a sus mascotas. Si tienes alguna historia o aventura interesante que quieras compartir con nosotros, envíala a webmaster@amimascota.com y la verás publicada en esta sección.




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.:. [30/Mar/09] Susana relata la historia de su mascota Moncha.

Hola, mi nombre es Susana les escribo desde Perú, quiero por medio de esta historia expresar que el amor a nuestras mascotas debe ser incondicional como lo son ellos cuando llegan a nosotros.

Tengo una perrita que este 30 de noviembre cumplirá 11 años , como me dijo su veterinaria cuando tenia 3 meses de nacida que era 90% cocker cosa que me causó mucha risa pero asumí que era así, en verdad eso de la raza no me importa, mas bien si el amor y la relación que uno tiene con la mascota.

Bueno en junio del 2007 a Moncha Maria, así se llama mi bebe jajajaaa, le detectaron diabetes, cosa increíble de un momento a otro tenia esta enfermedad, y es que no nos dimos cuenta de su mal a pesar de que siempre estamos atentos con ella solo cuando bajo de peso abruptamente y consumía agua mas de lo debido nos dimos cuenta, aquí en Perú en la Universidad San Marcos cuentan con una clínica veterinaria que es muy buena ahí la llevamos.

Antes quería comentarles que como es posible que a veces por un mal diagnostico uno puede cometer un error pues lleve a mi engreída a la Veterinaria luego de revisiones me mandaron a que le haga una ecografía, me recomendaron un lugar "bueno" y carísimo pero no importo eso, mandé a que la llevaran mi noticia al llegar de trabajar fue funesta, me decían que tenia cáncer al hígado y que estaba muy mal que nada se podía hacer. No saben como me sentí, era parte de mi familia la que estaban condenando de pronto a la muerte, fue muy difícil para mi, consulté a mi conciencia y tome el paso mas horrible de mi vida, hablé con su doctora que con el examen medico en mano me dijo que mejor la durmiéramos para que no sufriera, no entendí razones, lo único que dije fue, quiero que me asegure la fórmula que la duerma para siempre sin que sienta el mínimo dolor ya bastante era cargar con la idea de dormir a mi pequeña. Decidí hacerlo un domingo (sólo tenia 4 días para despedirme de ella), esos días jamás los olvidare, fueron los mas duros de mi vida, todas las noches cargaba a mi bebé y le hablaba diciéndole que me perdonase por la decisión que había tomado que prefería eso a verla sufrir, eso no lo toleraría. Mi padre quien es una persona mayor y a quien Monchita le robo su cariño se empecino en llevarla a esta Clínica San Marcos y lo hizo con mucha fe, luego de que entrara en estudio todo un día porque salio de casa dos días antes de que la soñara, estuvo mas de 12 horas Monchita y por fin el resultado tenía diabetes debía seguir un tratamiento y con ello ella aun nos acompañaría, y desde ese 25 de junio hasta hoy seguimos todas las indicaciones, y sí que es laborioso, debe aplicarse insulina dos veces al día en horas exactas, ingerir sus alimentos en horas y medidas precisas, y aunque hoy esta ciega se las ha arreglado para desplazarse con comodidad por el barrio y la casa, está desbordante de felicidad.

He querido compartir esto con los que puedan leer esta nota y decirles que las mascotas no solo son bonitas cuando son bebes sino que como los humanos hay que cuidarlas y amarlas hasta el final dándoles calidad de vida.

Un abrazo y sigamos sembrando en la personas la responsabilidad y amor por cualquier animalito de Dios.

Susana López

.:. [19/Ene/09] Merche escribe la biografía de Charles.

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Mi nombre es Charles. Black Fox Charles. Y soy un perro de Pastor Belga Groenendäel. Aunque supuestamente, mis ancestros vengan de Bélgica, yo, en realidad nací en Hungría, concretamente en Budapest.

No guardo recuerdos de mi más tierna infancia en ese país, por lo que no puedo decir que lo eche de menos. Tampoco recuerdo a mis hermanos ni a mis padres, y lo único que sé es que eran unos grandes campeones internacionales. De mis padres humanos húngaros, tampoco sé mucho más y, como además, me he acomodado al idioma español –también entiendo algo de gallego-, no consigo ni recordar sus nombres.

El caso es que llegué a la tierra del lacón con grelos hace 3 años y pico, puesto que me trajeron de allí con 2 meses más o menos. Mis padres humanos me encargaron un buen día, pues querían expresamente a un tipo como yo, guapo, tierno, sensible, muy, muy cariñoso y negro como la noche. Por lo que les he oído comentar, estuve a punto de no ser yo el que estuviera aquí, ya que mi mala salud inicial –continuas gastroenteritis-, hicieron que se demorase mi llegada y a punto estuvo de malograr el viaje, ya que allí no estaban seguros de poder colocarme en aquel estado.

Sólo la insistencia de mis padres humanos españoles, a través de la Pajarería que hacía de intermediaria en Vigo, que les daba largas, alegando mis problemillas, consiguió convencerles de que si estaba delicado, ya me darían ellos los cuidados precisos. ¡Y bien que me los han dado!. La cosa es que sigo igual de vomitón. Me purgo con frecuencia, porque mi Talón de Aquiles es el estómago y, tras la purga, ¡zas!, ahí le queda a mi madre humana el fruto. Además, es que, cuando me purgo, estoy dando unas vueltas por el jardín, y tal, tan contento y, oye, es entrar en casa y lo suelto. Pero no me regañan, porque ya saben que no lo hago aposta (aunque, la verdad es que debería ser más cuidadoso y echarlo fuera.... pero soy un perro y, aunque listo, tampoco doy para tanto).

Bueno, estábamos en que llegué, después de un largo y penoso viaje de avión, carretera y demás. Después de llegar a España, me tuvieron como 15 días en Madrid, bajo supervisión médica (¿o debería decir veterinaria?, es que estoy tan mimetizado...). Pero, como todo llega en ésta vida, recalé en la Pajarería de Vigo una tarde y la dueña, muy excitada –porque sabía que me esperaban con ansiedad-, llamó por teléfono a mis padres humanos para decirles que ¡por fin estaba aquí! y que al día siguiente, podrían ir a recogerme ya.

Y lo hizo “mi padre”, que, casi llorando, me cogió en brazos y me llevó a Porriño, al despacho, donde “mi madre”, casi llorando también, me cogió a su vez y no hacía más que decir: “¡pero si es como un osito!”.

Me porté muy bien en el trayecto a casa, en el coche, sin moverme apenas, porque estaba muy cansado de tanto trajín y, al llegar, me depositaron en una canastilla muy mullida, a la espera de que llegase Silvia, “mi hermana”, del colegio. Al entrar ella, se me desataron todas las alarmas que los perros llevamos en el cerebro, porque, de todos es sabido que los niños, por muy buenos que sean, no hacen más que incordiar a los perros, y más si son cachorros, aunque sea con buena intención. Estuvo, emocionada, tumbada a mi lado un buen rato y mi canastilla quedó en su alcoba de momento.

Escuché comentar a “mi padre”, que, cuando tuviera un mes más, dormiría en el jardín. “Mi madre”, nada predispuesta a ello, fue inteligente y, después de intentar convencerle –sin resultado-, de que podría perfectamente estar en la casa, le dijo, sin más, que vale, pero que sería él, el que, llegado el momento que considerase oportuno, me diría: “bueno, hijo, ahora que ya eres mayor, este será tu hogar” (o sea, una caseta que pretendía colocarme en el porche). Yo lo oía, con algo de aprensión pero con esperanza de que aquello no llegase a ocurrir, como así ha sido. Mi casa es mi casa y el jardín es para hacer mis cosas (que todos los días recoge “mi madre”) y, para ladrar a los vecinos de abajo, que, no sé por qué, pero me caen mal; debe ser por los comentarios que les oigo a mis padres, a veces, acerca de que son unos bordes y de que se les intentaban apropiar de parte del camino lindante (¡estos gallegos, siempre luchando por la tierra...!).

Sé que durante los primeros tiempos, “mi madre” estuvo al borde del ataque de nervios, porque hacía “mis cosas” por toda la casa, mordía los muebles, rompía bolsas de basura y las esparcía por el comedor y mil diabluras más, pero ella, que tiene experiencia canina, sabía perfectamente que eso es lo normal en los cachorros.

Mi relación con “mi hermana” bien, siempre ha sido muy cariñosa conmigo, pero, tal y como preveía, estaba todo el día haciéndome rabiar. No es exactamente así, pero, con 8 años que tenía ella entonces, le hacía mucha gracia que le mordiera un blusón viejo, con mis dientecillos como alfileres y, claro, yo, había un momento en el que no podía separar el juego de la vida real y también la mordía cuando llevaba su ropa impecable (porque es de presumida...) y le hacía agujeros, y tal. ¡Ah!, también me daba –esto me duró bastantes meses-, por perseguirla cuando me sacaban de noche al jardín.

Inciso: se preguntará más de uno eso de “¿cómo sacarle al jardín, es que no sale sólo?”. Pues no, como soy un perro casero, si no salen conmigo, yo tampoco. O sea, salgo, pero vuelvo a entrar, sin hacer nada y tienen que estar –sobre todo mi madre-, hasta que he hecho “los deberes”.

A veces –muy raras-, estoy un rato, en plan independiente, ladrando, y corriendo y mis padres comentan divertidos: “¡uy, qué barbaridad, qué perro guardián tenemos, qué miedo da!”.

¡Hombre! Miedo podría dar, porque tan negro, con esos ojos que se me ponen alobados en la oscuridad y las carreras y saltos que pego, resulto imponente, pero la verdad es que, los que me conocen, saben que soy demasiado bueno. Me gustaba saltar por encima de la mesa baja que había junto al solarium de la piscina, a toda velocidad, pero un día la cambiaron por otra más alta, y lo que hice fue llevármela por delante, de lo atolondrado e impulsivo que soy (¡menos mal que era de plástico!).

No he hablado todavía de las gatas, Diana y Rosa (juego de palabras: Diana Ross), que sí viven en el jardín, en una confortable casita a las que yo creía podría perseguir impunemente y quién sabe si algo más, pero ya, desde el principio, me enseñaron que no y, aunque conservo al día de hoy, ese instinto ancestral, sólo las persigo si las veo corriendo a ellas y eso sí, si veo que las puedo coger, me retraso disimulando, para no tener la ocasión. Con los gatos que entran, a veces, de fuera, y a los que no conozco, no tengo tantos miramientos, los pongo en fuga, a las primeras de cambio. A excepción de a la pequeña “Oli” (pero eso lo contaré después)....

Saludos,
Merche

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.:. [29/Dic/08] De Esther: La historia de la ardilla Chop.

Me llamo Esther y tengo 9 años. El verano pasado en mi casa del campo me encontré, caída en la parcela, una ardilla bebé herida y muy delgada.

La cogí, le curé sus heridas, la cuidé, dándole de comer con biberón leche con agua, pan rallado y nuez rallada y salió adelante y se puso muy gordita.

La acercamos muchas veces al árbol del que parece que cayó por si venía su madre, pero no vino. Me seguía a mi, trepando por mis piernas.

Como no podíamos quedarnos con ella, la llevamos a una organización de cuidado de animales, llamada Grefa, donde nos dijeron que la habíamos cuidado muy bien, y que ellos se encargarían de continuar los cuidados.

Al mes de llevarla, estaba muy bien y pudieron dejarla libre en el pinar que rodea sus instalaciones.
Estoy muy contenta de saber que CHOP ha podido curarse del todo y ser libre.
Mando unas fotos en la que estoy con ella.

.:. [07/Dic/08] De Alazne: La historia de su mascota Haitz.

Esto es para ti, Haitz

No sé muy bien por donde empezar amigo, pero te diré que aunque no hayas sido mi perro, sino mi hermano, era como si lo fueses. Te he querido lo más que se puede querer a un perro. Desde que te conocí me enamoré de ti y peleé por tenerte a mi lado el mayor tiempo posible. Esa mirada tuya, esos ojos de loco que tanto me hacían reír , los recuerdo y se me encoje el alma. Has sido el más precioso de los cachorros, mi boxer, yo te concursaba y tú ganabas, precioso eras precioso, brillante, fuerte, suave, lo tenías todo, pero lo mejor era tu forma de ser; a todo el mundo le gustabas, anda que no lo hemos pasado bien en la playa, en el barrio jugando con mis zapatillas, en el monte… siempre disfrutábamos de nuestros paseos juntos. Nos has dado amor incondicional a todos nosotros, no sólo a tu amo sino a todos nosotros, ¡que grande eras chico! En estos momentos estoy triste por no volverte a ver y aliviada por no verte sufrir más. Te acompañe hasta tu último suspiro, pobrecito mío, seco te quedaste, que malito estabas, ahora yo no te veo pero tú ya no sufres. Te pido perdón por no haber estado fuerte para la despedida pero no podía.

¿Qué más te puedo decir? Gracias. Que sepas que has dejado una gran huella en todos nosotros, incluso en Saioa, que te recuerda casi a diario. Jamás sé que jamás encontraré un perro como tú . Has sido el mejor HAITZ. Espero que donde estés te encuentres bien.

Un beso muy fuerte para ti mi niño LETEL.

Nunca te olvidaremos.

.:. [24/Mar/08] De Paola: La historia de sus mascotas Peluza y Mini.

Hola mi nombre es Paola Pilar, tengo 17 años y soy de La Paz, Bolivia.

Mi historia comienza así, en la actualidad tengo dos animalitos, una perrita llamada Peluza de raza criolla o mestiza, y una gatita igual criolla, se llama Mini. Peluza es una perrita muy linda tiene los ojitos mas tiernos del mundo, ella llegó a mi como un regalo, pues era todavía cachorra, se imaginarán por qué del nombre, ella fue mi mayor alegría ya que en esos días me sentía un poco deprimida, y un día Peluza ya por los tres meses de edad tuvo la enfermedad de moquillo, probablemente la tenia su mamá, yo no tenia mucho conocimiento de esa enfermedad y pensé que podía curarse. Lamentablemente empeoró, sufrí mucho ya que era mi culpa por no haberla llevado a un veterinario de urgencia. Gracias a Dios no fue tarde, la llevé a emergencias y me la salvaron, fue duro porque necesitaba tratamiento, pero logramos sacarlo adelante y ahora es una diablilla, hace cada cosa loca, pues peor en mi vida jamás había visto q una gata pueda llevarse bien, ¿¿con un perro??.

Llego el día del cumple, Peluza iba a cumplir un año, me llego un regalo en una canastita, había una pequeña bolita de pelos, gran sorpresa una gatita muy peludita, me impresione mucho al ver que sus orejas parecían que la hubieran mordido y estaba desnutrida. De curiosidad pregunté por que están así sus orejitas, me contestaron que era la ultima cría y la única que había sobrevivido, su familia había muerto a causa del ataque de unos perros tal vez vagabundos.

No pensé que Peluza y Mini se llevarían tan bien, pero como decía también fue dura su recuperación ya q no se dejaba tocar las partes afectadas de sus dos orejitas, pero ahora anda como loca, se recuperó satisfactoriamente, mini y Peluza parecen hasta hermanas; en esos tiempos Peluza había tenido a sus primeras crías, murieron tres a causa de moquillo y uno sobrevivió, el veterinario me dijo que debieron estar infectados, solo quedaba Negrito y claro Mini la gatita. Negrito y Mini jugaban mucho pues eran del mismo tamaño, así fueron pasando los días hasta q nos trasladamos, primero llevamos a Mini mi gatita, pero Peluza lloró mucho y aulló como si le quitáramos a su cría asé q decidimos llevarlos a los tres juntos, Peluza, Mini y Negrito.

Nueva casa, nueva vida, era un poco incomodo pues era muy distinta a mi casa anterior, allá se veía a cada clase de animal, me refiero a vacas, ovejas, chivos, cerdos, conejos, vizcachas, peces, burros, gallinas, patos, gansos, pavos, etc. pero en grandes cantidades, de 20 para arriba de cada raza claro. Peluza estaba acostumbrada, Mini aun se iba acostumbrando. Ahora vivo feliz, no como antes, pero nos las arreglamos para caber en el mismo lugar, aunque a mama no le gusta mucho los gatos y perros, pero se aguanta porque sabe muy bien que sin ellos yo no puedo vivir. Desde que me entere que tengo cáncer terminal, mi hijo (eso es otra historia) y mis dos hermosas mascotas me han sacado adelante, Peluza por ser tan juguetona, y Mini por que siempre hace notar su presencia, y Negrito, ahora se fue a otra casa pero se que merece esa familia porque lo tratan muy bien, y lo mejor, le dan mucho amor.

Solo pido a DIOS no morir con dolor, le pido que cuando me vaya cuide a mis animalitos y a mi hijo, que no les haga faltar nada, q siempre este atento a ellos. y pido que por favor ayude de una u otra forma, ha aquellos animales que mueren por crueldad, que son matados por sus pieles, que son maltratados que son sacrificados injustamente.

Les agradezco haberme dado la oportunidad de amar a quien si se lo merece, tengo tanto que agradecer, pero muy poco por vivir, sólo quiero lo mejor para Peluza y Mini y también para mi hijo. Yo sé que mi mamá y mi papá cuidarán bien de ellos, que los amarán como yo los amo y los amaré por siempre.

Me despido, de antemano agradezco haber publicado mi historia. Gracias.

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.:. [04/Feb/08] De Steve: La historia de su gatita Olivia.

Queridos amigos que aman a las mascotas al igual que yo, quiero compartir con Uds. la triste historia de perder a un ser tan querido y especial para mi hace 3 días. Llegué de un viaje con mi esposo y tuvimos la triste experiencia de encontrar a nuestra amada gatita nuestra hermosa Olivia sin vida, no encontramos explicación alguna, la dejamos al cuidado de dos personas ya que también tenemos un perro que es su compañero a pesar que dicen que perros y gatos se llevan mal. Los dos eran muy compañeros, nadie supo darnos ninguna explicación de lo sucedido y es tan grande la impotencia de no poder hacer nada por ese animalito al que tanto extraño y es el vacío tan inmenso que deja. Ella era tan hermosa gatita negrita, tenía solo 2 añitos, llevaba siempre un collar rojo que con su negro pelaje le quedaba tan bien que se veía muy coqueta, era tan especial que yo siempre decía que la quería por tener personalidad.

Un día de enero sentí el llanto de un gatito pequeño en el lavadero de mi casa, al ir a ver me encontré con la sorpresa de esta hermosa criaturita indefensa y pequeñita. La adopté y alimente desde pequeñita nunca fue cariñosa a pesar de que siempre la cuidé y protegí pero siempre fue fiel compañera, estaba siempre rondando por donde yo estaba en la casa o en la cama durmiendo placidamente o correteando por el jardín con el perro o tomando sol por algún rincón de la casa.

Ahora la extrañamos tanto que el dolor de perder un ser tan querido es grande, más aun cuando no se tiene la bendición de tener un hijo, las mascotas son nuestros inseparable compañeros de todos los días. Mi negrita querida, solo quería despedirme de alguna manera ya que no hay nada que me reconforte y calme mi tristeza de perderte, ahora la culpa me invade tal vez por no tener explicación de qué te ha sucedido mi hermosa gatita, mi "michuni" querida, nunca te voy a olvidar, siempre estarás en mi corazón. Mi adorada Muky, eras la nenita, la princesita de esta casa, tanto te cuidábamos y es tanto el dolor de no haberte podido socorrer, si existe un cielo donde se van los animalitos deseo que estés Feliz y que estés con Roda mi perrita a la que tanto quise y se fue hace unos años. Tu inseparable compañero Patón te extraña muchísimo.

Te quiero y extraño, por siempre mi preciosa nenita, mi negrita adorada, mi querida gatita.
Steve

.:. [21/Ene/08] De Mari Carmen: La historia de su perrito Petit.

Hola me llamo Carmen, esta historia es en memoria de mi yorkshire terrier, se llamaba PETIT, estuvo conmigo durante 10 años. Harán 5 años que me dejó pero aún cuando me acuerdo de él lloro, ya sé que habrán personas que no lo entenderán, pero lo quería como a un hijo. Todo empezó un día en que yo recuerdo estaba mala con dolores muy fuertes en el abdomen, mi marido me comentó que fuéramos a visitar a una tía suya que le había dicho que su perrita había tenido cachorrillos (no sabe en el lío que se metió) como sabe que me encantan los animales pensó que así me sentiría mejor. Cuando su tía me enseñó el cachorro la verdad es que ya no me dolía nada, qué cosa tan cariñosa y bonita, no paraba de lamerme la barbilla, fue un cariño mutuo el que sentimos. Su tía nos comento si queríamos el perro (bajo previo pago) mi marido no quería y no había manera de convencerlo. Nos fuimos de allí sin el perro y yo como una niña con unos morros que me llegaban al suelo. Al rato de estar en casa me dice mi marido..!!!va llama a mi tía y dile si nos vende al perro...!os podéis imaginar la prisa que me di en llamarla!...así fue, corriendo fuimos a buscarlo, le compramos su collar, lo llevamos al veterinario, por vacunas y demás. Durante ese tiempo tuvimos una niña el cual yo compartía mi cariño con los tres y aunque todo hay que decirlo había momentos en que mi marido le tenía celos, pues por no dejarlo solo en casa yo no quería irme a comer fuera.

Un día, y aquí empieza todo, vi que estaba muy raro con la cabeza cabizbaja muy triste no salía de su canasto y estuvo así todo el día, me dio por mirarle todo, las orejas, le tocaba la barriguita, las patitas y la boca y ahí estaba el daño tenia las glándulas salivales inflamadas por culpa de una infección, osea que pobrecito mío, debajo de la lengua tenia una inflamación que parecía que tenia dos lenguas. Lo llevamos corriendo al veterinario, gracias a los antibióticos se curó, pero la veterinaria me dijo que tenia mucho sarro en los dientes, que me aconsejaba hacerle una limpieza de boca para prevenir posibles problemas, tenían que anestesiarlo. Me comento que no creía que pasara nada pero que claro tenia diez años y no me aseguraba nada. Fui muy optimista y lo tiré para adelante, lo llevé por la mañana y al mediodía me llaman diciendo que ya habían acabado pero que el perro no se despertaba de la anestesia (me puse a llorar como una loca), el caso es que al quitarle el tuvo que le metieron por la traquea se ve que se la dañaron, y al quitársela se asfixiaba. La chica me dejaba irme allí con él pues pensaba que si me olía y me oía se mejoraría, pero no fue así, sufrió durante dos días y después se murió.

Lo pasé muy, muy mal, cogí una depresión que sólo lloraba. Cada vez que yo llegaba de casa de dejar a mi hija al colegio y ver que no me venia a saludar como antes hacía, solo lloraba. Desde entonces ya no he vuelto a querer tener más perro por el miedo a que le pase algo y pasarlo tan mal como lo pasé, aunque mi hija no calla y quiere tener uno, ya veremos.

Bueno espero que os haya gustado mi historia.
Un beso, Carmen

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